miércoles, 17 de febrero de 2010

No dejes que...

Desenterré lo que no valía la pena revivir, lamento mucho haberlo hecho, lamento infinitamente envolverte en la tristeza, sin embargo, seguiré aquí, para siempre, invariable, no voy a quedarme en medio del camino, tengo que seguir caminando, tengo que llegar a tí.

Cuando veo a través del vaso,
veo a través del tiempo,
donde los sentidos se dislocan,
donde los temores se evaporan.

Y aprovecho para desdoblarme,
para salir del vaso,
con las paredes veo tu rostro,
con la memoria busco tu rostro.

Y no sé por qué
no me importa saber por qué.

No dejes que ....
nos coma el diablo, amor,
que se trague tu calor
que erupte mi dolor.

Cuando veo a través del humo,
me voy volando y tú eres mi guía,
entre los mundos nos haremos viejos,
donde algún día estaremos tranquilos.

Y no sé por qué,
no me importa saber por qué.

No dejes que....
nos coma el diablo, amor,
que se trague tu calor,
que erupte mi dolor.

jueves, 14 de enero de 2010

Absinth (II)

Mientras observaba los dispersos pedacitos restantes de algo que solía llamarse yo, me sacudía brúscamente los polvorientos sueños, es mi ventana peligrosamente abierta la que me hizo notar que aquellos ojos pintados sobre el nublado cielo de enero me miraban con disimulo, había esperado toda la noche, vigilante, consintiéndome, enredando sus manos en mi pelo; en la suave llovizna que caía sobre mis labios sentí los suyos contener la emoción que le provocaba mi devoción y entrega absoluta; nunca una brisa matutina fue tan cálida como aquella mañana, sólo existíamos para acariciarnos, por esa misma ventana la escuché llamarme, con desenfreno giré, para ver sus huellas desvanecerse, casi sin aire me detuve, cansado de haber circulado la tristeza hasta encontrarla, entendí al fin el mensaje, ¿Cómo llegué aquí?, no reconocí aquel lugar, pero eso ya no importaba, porque una solitaria y lejana ribera me reclamaba como su único habitante, mi medular brújula apuntaba con intensidad a la senda invisible que dejó sobre mi corazón el suyo, un eco de risas y treinta dedos jugueteando sobre la arena de abril es todo mi equipaje; enamorado del (de)lirio más púrpura que he conocido tengo vida que entregar......un camino que compartir......


miércoles, 13 de enero de 2010

Dulces sueños

Que estúpidas palabras acabo de escribir, sólo he logrado que el cansancio se lleve abruptamente lo que más amo; arrebatándome la vida, la única que tengo, y la que quiero abrigar por las noches y besar esperanzado por las mañanas.

Dónde quedó la consideración? La respuesta me hunde más.

Mi frustrado intento por iluminarme con su sonrisa me ha llevado a la inquietante oscuridad del miedo.

Ahora que soy parte de un estante empiezo a sentirme solo y predecible; sin embargo nunca dejaré de recorrer el camino que me has mostrado, aunque esta noche no haga más que lamentarme, ya se vendrá otro día, otro día de perdón y reconciliación; voy a contener la respiración hasta que el sol vuelva a salir.



lunes, 11 de enero de 2010

La tentación del abismo

Perdí mi tercera virtud de forma conmovedora, según cuentan los testigos/complices, pero sin sangre ni estertores no hay tragedia que merezca ser llamada así. Con un pie en la flotante curiosidad y el otro hundiendóse en el monótono fango de los celos, crucé la delgada línea que separa la solitaria unicidad del terrible sentimiento de saberse uno más y reemplazable.

Dentro mío las pequeñas e intermitentes aspiraciones crearon un tempano que se derretía con rapidez, temía que en algún momento me consumiría en mi mismo, sin control.

Aquí estoy a centímetros de ser tan letal como el amor, me dije, y de inmediato sentí que aquel punto de inflexión me daría más sombras que luces, los días que me restaban los pasaría hundido en mi fascinación, ser el dueño de las nubes, poseerlas; ya no puedo verme de otro modo, quiero surcar el cielo, recorrer los insólitos paisajes que me han domesticado ahora; dejar atrás cualquier rastro de tristeza, sacudirme los molestos prejuicios, aspirarlos a cada uno de ellos, ser yo el que decida por dónde andar y cómo hacerlo.

Ví al mundo detenerse, reducirse en pequeños puntos lo que llamamos personas, todo eso, mientras limpiaba mi conciencia pensando que en esencia somos polvo, y es natural sentirnos atraídos a él, en cuanto divisamos su salina formación.

Qué ironía es esa, que me ha hecho presa de los celos, ha sembrado en mí un especial don, me puso toda la atención que necesitaba y ahora me reclama como parte de su ejército de ciegos adoradores del alba, qué ironía es esa que con su toque puritano me ha despojado la inocencia, en un juego de hipersensaciones y aceleración constante.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Para qué!?

Adorable?
Una locura que jamás comprenderemos, es innecesario forzar la mente.
No hay poemas grandiosos, las palabras son inútiles, no leeremos las huellas sobre el bosque, los tatuajes prematuros se queman al sol y no dicen nada!, no hay canciones infinitas, no hay nada que pueda explicar la tristeza de ver nubes sin forma, esperando que alguien sea capaz de hacerlo por él, y ese alguien es tan cobarde...el viento devora todas las esperanzas...

Caida libre; al abrazar el aire la frialdad le traerá recuerdos, nada que vaya a extrañar, simplemente recuerdos nunca vividos, y según el manual, las alas marchitas deberían servir para aterrizar sobre los valles de la melancolía.

Y el alcohol que traiciona y se prostituye al peor enemigo, dirá: Ven abrazame fuerte y en el mejor momento te dejaré a solas, mirándote al espejo, que terrible!.
Mientras dure la noche, no se abandondarán.

Sin retorcerse, ahora duermen juntos bajo el delirio del amor o amor delirante?, no lo sabremos hasta abrir el sarcófago y liberar los espíritus que podrían todavía existir en el infinito tiempo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Absinth (I)

Maldije el sol, con todas mis fuerzas!.
El primer destello me hizo desear que fuese el último.

Años de dolor y sufrimiento, por dónde escapar? Jugaba haciendo círculos, pintando espirales con lápiz labial sobre una enferma pared.

Bajo la oscura puerta una verde invitación me dió la libertad. Respiraba.

Sabía que una amistad como la nuestra no se desvanece como el humo de los mágicos cigarros que nos fumábamos. Tardó. Con una palmada en la espalda confirmó su presencia. Su voz nasal me hizo ver viejas fotografías, locuras capturadas para la eternidad de ambos, eternidad que nos angustiaba y la combatíamos con duras dosis de alcohol, un ejército de soldados morían cada día en nuestras gargantas. Atemporales batallas.

Compartimos música genéticamente. La creatividad nos mantenía unidos, fue una risa en medio de tantas lágrimas de amor, sollozar a su lado era la mejor forma de seguir vivo.

50 mililitros de tan exquisito dolor de cabeza, el restante líquido verde del vacío vaso sólo significa 'Continúe por favor'.

Rídiculamente quisimos desmitificar nuestros logros pasados. Los límites se imponían desde los despojados bolsillos ahora.

De regreso a las solitarias calles, volvimos a sentir que el silencio está hecho para romperlo; atormenta la tranquilidad de este mundo paranoico, eramos dueños de todo lo que nos rodeaba; con una fatal excepción, la de nuestras almas. Mi turno, fue mi turno, confesarle al único ser que puedo llamar amigo, dejé que mi alma se una a otra por amor, le entregué todo y lo haría de nuevo, para siempre; le grité, ya ebrio.

Los errores lastiman, asumirlos al parecer es el mejor camino a seguir. Otra palmada.

Abrir y cerrar los ojos, estamos en casa.

Maldije el sol, con todas mis fuerzas!.
El verde dolor de cabeza me hace odiarlo...

Se ha nublado. Siento amor.
En otras palabras, los días de dolor se irán con la lluvia...afirmo que sin tiempo ni lugar estaré enamorado. Vivo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Corte aquí

El suspenso, tan cruel, de esta historia sin fín; la valentía de pararse en medio de la nada y decir: 'Basta!' no existe más.
Sigue la línea punteada.
Clava tus uñas con rapidez y cómete mi corazón.
Déjame limpiarte la deliciosa sangre que te mancha los sensuales labios. Lo haré hasta que mis látidos terminen acallados por tu lengua.
Antes de marcharte, cierra bien la puerta no quiero enfriarme y arruinarte la cena.